neurorradiología

30 mar. 2011

Osteonecrosis vertebral postraumática (Kummell)

kummell
En ocasiones las cosas no van todo lo bien que deberían después de un traumatismo vertebral. El paciente, a pesar de tener una fractura aparentemente inofensiva, continúa con dolor cada vez más intenso que responde mal a los analgésicos y los controles radiográficos demuestran que una vértebra que inmediatamente tras el traumatismo conservaba su altura o estaba ligeramente acuñada, sigue perdiendo altura de una manera algo irracional. Si para colmo encontramos en las exploraciones radiológicas la presencia de gas o fenómeno de vacío en el cuerpo vertebral muy probablemente nos encontramos ante una osteonecrosis vertebral postraumática o enfermedad de Kummell. Las imágenes radiográficas precedentes fueron obtenidas el día del traumatismo, el tercer día y el día decimoquinto (la vértebra que pierde altura es L1). La tomografía computerizada de columna que se muestra más abajo fue realizada el octavo día tras el traumatismo.

kummell2

28 mar. 2011

Otosclerosis coclear

otosclerosis
Ya sabemos que se pueden diagnosticar algunas otosclerosis en un TC de peñascos (o de oídos, como acostumbréis). Lo que es menos frecuente es diagnosticar una otosclerosis en un TC cerebral. En el TC cerebral (o craneal si preferís) que veis más arriba, realizado por una cefalea, era evidente al examinar la ventana de hueso la existencia de un halo hipodenso que rodea ambas cócleas lo que permitía realizar el diagnóstico de otosclerosis coclear. Efectivamente en la historia clínica del paciente encontramos el esperado diagnóstico otorrinolaringológico. Lógicamente la calidad de las imágenes para el estudio de los oídos no es la misma que si la exploración hubiera sido realizada para el estudio de los peñascos, por lógicas diferencias técnicas entre las dos exploraciones, pero la severidad de la enfermedad o lo evolucionada que estaba en este paciente nos permitió encontrarnos con este diagnóstico radiológico.
En el futuro añadiré en el "archivo neuroimagen" algún caso de otosclerosis coclear estudiada mediante TC de peñascos para que podáis percibir los hallazgos radiológicos en todo su esplendor. Mientras tanto aquí quedan cuatro imágenes contiguas del estudio anterior.
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22 mar. 2011

Las muy cafeteras tienen menos riesgo de ictus

Una nueva referencia bibliográfica viene a dar más consistencia a la hipótesis de que el consumo de café reduce la probabilidad de sufrir un ictus en las mujeres (Stroke, marzo 2011). Un estudio de cohortes prospectivo realizado sobre más de 34.000 mujeres residentes en Suecia a las que se siguió durante un período medio de 10,4 años constata que la ausencia o escasez de consumo de café se asocia con una elevación del riesgo de ictus (incluyendo infarto isquémico y hemorragia subaracnoidea). No se observó este efecto en relación con la hemorragia intraparenquimatosa.



No es la primera vez que surge esta cuestión. Ya se había publicado en Circulation en 2009 un vasto estudio estadounidense sobre el seguimiento durante 24 años de una cohorte prospectiva de 83.000 mujeres en el que se concluía que no sólo no existía aumento del riesgo de ictus en las consumidoras de café, sino que este factor podría incluso disminuir ligeramente dicho riesgo.



Los estudios de cohortes prospectivos son estudios observacionales caros, que requieren esfuerzo y constancia por parte de los investigadores, que deben exhibir una descomunal capacidad para motivar a todos los participantes para que no abandonen un estudio que, en muchas ocasiones, se prolonga durante muchos años y viene a turbar periódicamente la paz del participante obligándole a cubrir molestas encuestas una y otra vez. No obstante pueden ofrecer información muy valiosa sobre aspectos que, en muchas ocasiones, no pueden ser abordados mediante estudios experimentales y pueden generar recomendaciones con efectos significativamente beneficiosos para la salud si se aplican a toda la población sensible.

En resumen: buenas noticias para las muy cafeteras.

14 mar. 2011

Algunas estadísticas sobre aneurismas cerebrales

Para comprender lo que representa la existencia o la rotura de un aneurisma cerebral, aportaremos unos cuantos datos estadísticos básicos que conviene interiorizar y que son los siguientes:

Aproximadamente,

  • Una de cada 50 personas tiene un aneurisma cerebral no roto
  • Entre un 50 y un 80% de los aneurismas cerebrales no rotos no se romperá nunca.
  • La probabilidad de rotura de un aneurisma cerebral no roto durante un período de un año es de un 0,5%.
  • El 40% de los pacientes que sufren la rotura de un aneurisma cerebral fallece por esta causa.
  • El 15 % de los pacientes a los que se le rompe un aneurisma cerebral fallece antes de llegar al hospital
  • 2/3 de los que sobreviven sufren algún déficit neurológico permanente.
  • Entre un 10 y un 15% de los pacientes con un aneurisma cerebral tendrá alguno más.


Estos datos están extraídos de la página "The brain aneurysm foundation". Aunque son datos procedentes de estudios realizados sobre la población estadounidense, son extrapolables al resto de las poblaciones y se aproximan bastante a los datos que figuran en muchas publicaciones científicas.
La extraordinaria calidad del contenido de la web de The brain aneurysm foundation la convierte en una página de gran utilidad para pacientes, familiares y profesionales sanitarios relacionados con los aneurismas cerebrales. No estoy hablando únicamente de calidad científica, sino también de calidad humana. La fundación ejerce una función inestimable aglutinando la información necesaria para mitigar las dudas y compartir los miedos de los pacientes que se encuentran en su camino vital con esta enfermedad.


9 mar. 2011

Artrosis unilateral de articulación temporomandibular

artrosis atm
El archivo de neuroimagen engorda hoy con un caso de cabeza/cuello (aunque no entra estrictamente en el campo de las neurociencias, el área de cabeza/cuello se encuentra integrada funcionalmente en muchas secciones o unidades de neurorradiología). En esta TC podemos ver una severa artrosis de la articulación interapofisaria izquierda con todas las características típicas de la enfermedad degenerativa articular (estrechamiento de la interlínea articular, esclerosis, osteofitos y quistes subcondrales o geodas).