
El riesgo en el manejo endovascular de un aneurisma cerebral, sea roto o no roto, es real. La rotura de un aneurisma durante su embolización es una complicación muy grave, aunque afortunadamente no muy habitual. El conocimiento por parte del médico y el paciente o sus familiares de esta potencial y temible complicación, que no es la única posible, no resulta de mucho consuelo cuando se presenta, lo cual ocurre con mayor frecuencia en aneurismas previamente rotos (entre 1,9% y 16% en distintas series). Las imágenes angiográficas que podéis ver más arriba corresponden a una de estas situaciones. En las imágenes se aprecia un aneurisma sacular de arteria comunicante posterior (a la izquierda antes de su embolización y a la derecha al finalizar la misma, ya detenida la hemorragia). Las dos imágenes del medio captan el dramático momento en que confirmamos la rotura aneurismática al ver un gran chorro o jet de contraste escapando del árbol vascular hacia el espacio subaracnoideo. Afortunadamente el paciente se recuperó rápidamente del resangrado y en pocas horas estaba nuevamente despierto. Desgraciadamente no siempre el desenlace es tan feliz.