neurorradiología

25 sept. 2011

Fútbol, cabezazos y lesiones cerebrales (Soccer, heading and brain injuries)

Todos los deportes tienen sus riesgos. Traemos hoy a la tribuna de neuroimagen.info un interesante e inquietante artículo publicado hace poco en Neurosurgery sobre los riesgos de la práctica del fútbol, enfocado hacia las posibles lesiones cerebrales originadas como consecuencia del "cabeceo". Es posible que el golpeo repetido del balón con la cabeza (a veces un auténtico golpeo de la cabeza con el balón) produzca un ligeras lesiones cerebrales subclínicas que podrían tener significado clínico a largo plazo. Si alguna vez habéis tenido sensación de peligro ante el cabeceo de uno de esos balones que tras un saque del portero sube a la estratosfera y cae como un obús sobre vuestra propia cabeza o la de uno de vuestros hijos mientras el entrenador grita desgañitándose el clásico "¡QUE NO BOTEEEEE!", entonces debéis leer este artículo. Bueno debéis curiosear en él, porque la profundidad con la que aborda los aspectos cinemáticos y energéticos excede la capacidad de entendimiento de cualquiera que no tenga unos conocimientos básicos y frescos de física. Ya sé que no se ha demostrado la existencia de una relación franca entre la encefalopatía crónica postraumática (antiguamente llamada demencia pugilística) y el fútbol, ni siquiera en profesionales con muchos años de práctica, pero quizá se intuyen algunos posibles consejos útiles para los entrenadores: que no olviden fomentar el fortalecimiento de la musculatura cervical en sus pupilos, que el cabeceo debe comenzar a practicarse gradualmente hasta que el pequeño futbolista se sienta más o menos seguro, y que no se debería ejecutar innecesariamente.

Todos los deportes tienen sus riesgos. El fútbol, el deporte mundialmente más conocido, no va a ser menos y sus riesgos no se limitan a las roturas de ligamentos, esguinces, roturas de fibras musculares, fracturas óseas y demás patologías musculoesqueléticas. A pesar de que la lectura del artículo puede resultar ligeramente inquietante, sobre todo para los padres de pequeños futbolistas, hay que tener siempre presentes los grandes beneficios que a largo plazo tiene la práctica habitual de un deporte para la persona, no sólo física sino psicológicamente. Desde mi punto de vista, compensan ampliamente los riesgos. Otra cuestión bien diferente es la elección del deporte que aconsejáis practicar a vuestro hijo si sus preferencias no están muy claras o la manera en la que decidan enfrentarse a un balón que la fuerza de la gravedad acelera como un misil hacia sus cabezas.




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