neurorradiología

29 ene. 2017

Angioma venoso

Angioma venoso

Parafraseando al cómico filósofo contemporáneo Luis Piedrahita en su gracioso monólogo sobre las naranjas: ¿se llamará la medusa medusa por Medusa o se llamará Medusa Medusa por la medusa? Lo cierto es que la medusa es un animal arcaico que podría ser el animal vivo más antiguo de la Tierra, a pesar de lo cual, la aplicación del nombre medusa al celentéreo tentaculado parece datar de 1735 y tener su origen en el personaje mitológico. Cuando por primera vez estudié la descripción morfológica del angioma venoso o anomalía del desarrollo venoso y su comparación con la cabeza de Medusa, me chocó la expresión "cabeza de Medusa", porque las medusas no tienen cabeza, como mucho tienen sombrero o sombrilla. Ignoraba por entonces la existencia de Medusa, mounstruo de aspecto femenino (fea o bella según versiones), que tras ser violada por Poseidón en el templo de Atenea donde ejercía como sacerdotisa, vio su cabellera transformada por Atenea en nido de sierpes, tras lo cual y aún embarazada de Poseidón fue decapitada por encargo por Perseo mientras dormía (Medusa contaba con un arma casi infalible que consistía en la capacidad de petrificar literalmente con la mirada). De todas las representaciones artísticas de Medusa o su cabeza, dejando aparte la reciente aparición cinematográfica de su primo lejano Davy Jones con su espléndida estructura capilar craneofacial compuesta de viscosos tentáculos de cefalópodo, las más subyugantes son la pintura de Caravaggio y la escultura de Marqueste.



Volviendo al mundo real el caso que hoy mostramos en archivo neuroimagen es la resonancia magnética de un angioma venoso o anomalía del desarrollo venoso con su aspecto típico de cabeza de Medusa. Me permito recomendar un conciso pero interesante apartado dedicado al angioma venoso de la página Angioma Alliance.

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